Cada vez que tengo oportunidad de decirlo —como hago ahora — lo digo. Porque nunca me cansaré de afirmar que la gastronomía, como pata imprescindible e insustituible del turismo, es hoy por hoy la principal fuente de riqueza de nuestra tierra, por lo que se convierte así en un instrumento muy importante para su desarrollo socioeconómico.

A parte de ser un medio en el que se agrupan una serie de hábitos, costumbres, conocimientos… de una provincia tan ancestral como la nuestra cargada de tradiciones, en la que resuma cultura y arte por cada uno de sus rincones. Todo ello sin olvidarnos que la gastronomía es un elemento dinamizador y vital para incitar a la población a una alimentación sana y equilibrada tan necesaria para nuestra salud.

Por eso, por todo esto que digo, la labor que durante esos cinco lustros de vida del Grupo Gastronómico Gaditano (GGG), que este año celebran, o celebramos porque todos nos tenemos que felicitar por ello, ha hecho, hace e indudablemente seguirá haciendo, es digno de todo elogio. Pues a lo largo de todo este tiempo esta asociación gastronómica ha trabajado intensamente por conservar y promover los valores de la gastronomía gaditana en todas sus vertientes.

Gracias a este grupo de buenos gastrónomos, amantes del arte culinario y de su tierra, muchos de nuestros platos, de esa cocina ancestral y autóctona de la que podemos presumir los gaditanos, no solamente se han rescatado del olvido, si no que se han popularizado e incluso han vuelto, como antaño, a ser especialidades de moda, hasta tal punto que algunos de ellos han engrosado las cartas de afamados restaurantes tanto de la capital como del resto de la provincia.

Como es sabido por esta tierra milenaria de occidente han pasado diferentes civilizaciones que han dejado su importante huella en diferentes aspectos, como lo fue la cocina. Por lo que poseemos un valiosísimo legado gastronómico heredado de las distintas culturas que pasaron por estos territorios. Y el GGG, consciente de esa importante herencia culinaria, ha sabido, gracias a su gran labor investigadora, rentabilizar —gastronómicamente hablando— aquellos fogones heredados de nuestros antepasados para ponerlo en valor en aras de una cocina de prestigio como la que tenemos el orgullo de tener en Cádiz.

Con lo cual, como gaditano amante y pertinaz defensor de nuestra culinaria, quiero expresar mi mas profundo agradecimiento a mis amigos y compañeros del GGG por la importante labor que han desarrollado a lo largo de estos 25 años y mis más efusivas felicitaciones por estas bodas de plata del GGG que tanto nos ha beneficiados a todos.

Mi más profunda, cariñosa, sincera y gastronómica enhorabuena amigos

Oneto