Cortar un kilo de pan asentado a trocitos pequeños.
Ponerlo en un recipiente y rociarlo de agua caliente ya salada con un poco
de sal desleída. Dejarlo reposar.
Refreír seis dientes de ajo enteros en una cazuela o
sartén con medio vaso de aceite de oliva, para que tome sabor. El ajo se
puede desechar o dejar, según gustos. Agregar 200 gramos de chorizo y 200
gramos jamón picado.
Echar el pan y ponerlo todo a fuego muy lento bastante
tiempo, sin dejar de remover con una cuchara de palo, hasta que las migas
queden sueltas y doradas. Se pueden acompañar de pimientos y huevos fritos.