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Reunión sobre gastronomía con estudiantes americanos |
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Hace unos días, contactó con el Grupo Gastronómico Gaditano, la academia Mundolengua, adjunta al centro superior de lenguas modernas de la UCA, Facultad de Filosofía y Letras, pidiéndonos cooperación para ilustrar sobre gastronomía y sociedad, a un grupo de estudiantes de procedencia norteamericana, que cursan estudios preparativos para entrar en la universidad y que ellos llaman "college" y debe suponer como un pregrado. Una vez establecida la comunicación, pudimos citarnos en el restaurante Transvaal, por considerarlo equidistante de los tres socios que asistimos a esta reunión. Nos encontramos con cuatro jóvenes, cuyas edades no sobrepasaban los veinte años, y una coordinadora, también estadounidense, filóloga y cuya presencia fue definitiva para traducir algunos términos a los que lo jóvenes no habían accedido durante sus estudios de la lengua del imperio. Tres chicos, Ross, David y Jerry, y una chica de rasgos orientales, Sabina, de origen kazajo. Cada uno de ellos realizaba un proyecto distinto sobre diversos aspectos de gastronomía y alimentación. Aunque pensamos que sus estudios irían enfocados a los hábitos culinarios de nuestra ciudad, pronto cambiaron el modelo de preguntas y ampliaron sus demandas hacia la dieta mediterránea y otros conceptos de índole burocrático sobre manipulación, etiquetaje, embasado y demás conceptos concernientes a la alimentación en la Unión Europea. La conversación fluida y clara, y las dotes didácticas de los miembros del Grupo, mostró a estos estudiantes, un recorrido ameno por nuestra geografía alimentaria. Se trató en profundidad varios temas, como la cerveza, diferenciándola de la norteamericana, sus distintos tipos, graduaciones alcohólicas, sabores, temperaturas de consumo y un largo etcétera que concluyó en un auténtico master de la refrescante bebida. Otro de los alumnos fue instruido sobre el desarrollo económico de los productos que conforman nuestra dieta, su incidencia en el medio ambiente, mantenimiento de dicho desarrollo e invasión de alimentos de otras procedencias ajenas a la U.E., cuya reglamentación exige unos controles que, en la mayoría de los casos, son superiores a los establecidos en su país. Mientras asistimos a las demandas de los jóvenes, pudimos degustar algunas preparaciones que nos preparó Tino con gran acierto. Si, en principio, pensamos que serían de poco y mal comer, en el momento de caer sobre la mesa el plato de cazón en adobo, se disipó esta idea, y el pescado fue visto y no visto. Tan solo pudimos apreciar el movimiento afirmativo que hacían con sus cabezas mientras el gaditano cazón se esfumaba del plato. Otro tanto ocurrió con unos choquitos fritos, un par de ensaladas con atún, un plato de pastel de pollo y tan solo una ración de carne de cerdo al tomillo tardó más en desaparecer que lo anterior. La causa era bien simple; la chica kazaja era musulmana y no admitía al cerdo, si bien los tres restantes compañeros, dejaron el plato pulcramente limpio a base de migar pan. Apreciamos por esto, que en sus localidades de origen (Washington D.C., New Jersey, California y Kazajistán) no deben comer nada similar a nuestra alimentación, y tan solo la chica se alimentaba con cierta aproximación a nuestra dieta y la excepción se limitaba al cerdo, no así al jamón como nos confesó. Supusimos que siendo de origen ibérico, criado con bellotas, salado y curado entre los castaños y alcornoques de la sierra de Huelva, abandona su condición de "animal impuro" y ocupa su lugar a la derecha del padre de las exquisiteces, y la tal Sabina, no parecía tonta precisamente. No contento con lo servido, tuvieron capacidad para tomar unos pequeños pimientos rojos rellenos de queso y ligeramente napados con una reducción de buen vinagre y mejor P.X. , a punto de llorar por el goce de las papilas gustativas, se remató el encuentro GGG-multiracial con un par de platos de pez espada con salsa de piquillos, coronando la faena un surtido de postres que han conseguido marcar a fuego una permanente sonrisa en la carita de estos estudiantes que al menos, pensarán retornar a sus respectivos orígenes durante los siguientes meses o años, a saber. -Eugenio Barea-
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