1.- Calentar el zumo de naranja y disolver las hojas
de gelatina, previamente hidratadas. Enfriar hasta cuajar en gelatina y
cortar en cuadraditos pequeños de 4 x 4 milímetros, aproximadamente.
Reservar.
2.- Lavar bien y cocer las cañaíllas en agua con sal
a fuego muy lento. Reservar.
3.- Licuar el tomate, pelado y sin pepitas, y pasarlo
por un colador de tela limpio para extraer el agua clara del tomate.
Añadir una chispa de sal. Triturar en frío con una pizca de goma xantana
en polvo, par convertirlo en gel. Reservar en frío.
4.- Hervir durante 2 minutos el pimiento rojo, ya
licuado, con la mitad del vinagre, la mitad del azúcar y la mitad del
agar-agar, todo mezclado sin parar de remover con una varilla. Fuera del
fuego introducir esta mezcla en una pequeña jeringuilla y verter gotas a
modo de "huevas", sobre un poco de aceite frío. Cuando cuajen, colar y
reservar en frío. Hacer lo mismo con el pimiento verde.
5.- Picar un poco de cebolla y un poco de pepino, en
cuadraditos extremadamente pequeños y finos.
Poner en un pequeño vaso de cristal o chupito, un
poco de piriñaca uniendo unas las partículas de los pimientos, cebolla y
pepino con el gel de tomate; y en la concha hervida de cañaílla lavada,
pinchar una cañaílla y un dado de gelatina de naranja.