RESTAURANTE "ASADOR LA ISLA" (Octubre 2017)

>Ver reportaje fotográfico<

“Con las primeras lluvias de Otoño…al Asador”

-Octubre, 19, con vuelta a la clásica salida del tercer Jueves de mes y en horario de cena, ya que algunos trabajan…aunque cada vez menos guerrilleros y más espectadores desde la barrera a tiempo completo, que mantienen el tipo, aunque modificando texto y sentido de dichos habituales, como “el estomago no sabe de hora” o “da igual a mediodía o para cenar”…y así vamos descalificando nuestras frases pragmáticas y las cantidades son más livianas para que nos permitan jugar el partido entero. Menos pan, dejar un poquito, no rebañeo…en el intento de evitar la sobrecarga gástrica, y que todo no va a ser, “protector y/o manguera apagafuegos… Y todo comienza con una contratación acorde con un menú comedido, que en muchas ocasiones no gestionamos adecuadamente y luego llega el “llanto y crujir de dientes”, cuestión que nos está pasando cada vez más.

-Fuimos apareciendo, de forma escalonada en coches o taxis, y no nos acompañaron los amigos J.A. Lambiris y Lele Baltar, y tampoco el maestro don Mario. Muchos no conocíamos el Asador, craso error, con un gran salón-comedor, en cuyo extremo dispusieron una funcional mesa cuadrada, acogedora para comer y charlar un poquito en comunidad, aunque cada vez chillamos más y escuchamos menos…(¿edad?). Servicio agradable y diligente, profesional, pero escaso en sala.

-Con buen criterio no salimos, prácticamente de Cádiz, en la cuestión vitivinícola, con un agradable blanco muy frío, Entrechuelos y, los habituales tintos Garum 2015 y Samaruco 2014 (Bodegas L. Pérez), fueron los consumidos, a satisfacción del personal. El brindis final estuvo a cargo de un brut con paladar agradable, concretamente, Ophicus Brut Cuvée de Castilla – La Mancha.

-Contratado un Menú cerrado de expresión clásica, léase Entrantes variados, Plato base de elección entre pescado y carne y Postre a elegir, que comenzó sin demora y con sorpresa, más por la cantidad que por la calidad, al llegar el atractivo y colmado “Revuelto de Setas y Gambones en Pan de cristal”, responsable de alguna exclamación espontánea, “…como todo sea igual echaremos de menos el taperware”. Destacaba el pan con alto porcentaje de hidratación de corteza fina y crujiente, sobre el revuelto, excesivo y comercial. Para compartir, pero en cantidad algo más equilibrada, llegaron unos crujientes y grasos aperitivos de morcilla campera, de penetrante sabor “Canutillos y Ferrero de Morcilla”, con corazón de queso y jalea de manzana, así como unas “Croquetitas de Choco en su tinta” sobre capa de mahonesa, sabrosas y bien fritas aunque algo compactas y gomosas en su interior. La digestión empezaba a preocupar, ya que el partido estaba recién iniciado y algunos referían ya signos de sobrecarga que de seguir al mismo ritmo, anunciaban posterior tormenta y más que posibles agujetas gástricas. Y con esta diatriba en la mesa, llegaron unas aceptables “Kokotxas de Bacalao en salsa verde” con buena textura y conseguido emboque, lástima el exceso de sal, que le restaba brillantez y calidad al pescado.

-Conseguido ritmo, se mantuvo el tipo respondiendo el escaso servicio con cualidad y prestancia. Salvo error u omisión, un solo solomillo, frente casi a un empate técnico entre cordero y bacalao, por este orden. Igualados el “Brazuelo de Cordero lechal” y el “Bacalao confitado al pil-pil o verduras” aunque con muy diferente aceptación y mientras que el cordero agradó a la mayoría (carne jugosa y tierna, con buen punto de asado y correcta guarnición), esto no ocurrió con el bacalao, que con puntito de sal y poco trabado su pil pil, fue algo decepcionante e incluso se apuntó la posibilidad de que dicha salsa fuera comercial. El menos demandado fue mi “Solomillo de Ternera de Avila con rulo de cabra y manzana confitada”…que chocó con evidente y cierto hartazgo y me obligó a no poder completar la faena (cuestión impensable en un gordito...), si bien la carne básicamente me gustó con textura poco hecha, tierna y algo sangrante al corte, pero insisto ya estábamos hasta los topes.

-Sin estridencias llegaron los dulces y profusos Postres, de escuela clásica-familiar, ligeramente empalagosos, pero no desmerecieron en conjunto al personal, y me refiero al “Pionono estilo granaíno” y al hogareño y más solicitado, “Flan casero de Almendras”. Con intenciones de apoyo a la digestión, se tomó café y cava, así como algún bajativo a escondías, aunque por razones de tiempo no compartimos con la cocina las características culinarias del menú ofertado. Se mantuvo el precio previsto durante la contratación, de 65 leuros per capita, que se estimó alto con evidente desequilibrio en la relación calidad / precio, a pesar de las cantidades, excesivas en conjunto.

-Como resumen final con cierto deje taurino, se podría concluir, como sentencia final, la de DIVISIÓN de OPINIONES con sus altibajos habituales. En nuestra humilde opinión, “…necesita -y seguro- que puede mejorar…”, equilibrando cantidades y aquilatando precio y coste total.

¡Buen Provecho!

J.M. Pérez Moreno - GGG-XXXI