EXCURSIÓN SANLUCAR-ROTA (Noviembre 2016)

Rememorando encuentros

En el contexto de Actividades del GGG, siempre destacaron los Encuentros de Gastronomía Gaditana (Otoño) y los Talleres de Cocina Tradicional Gaditana (Cursos de UCA en Verano), que quedaron para el recuerdo curricular. No obstante andamos tonteando con salidas familiares a caballo entre Encuentro y Papeo navideño, que solemos disfrutar a finales de Noviembre, fecha en la que, además el presupuesto tiene una buena relación calidad/precio.

En 2014, visitamos e hicimos noche en Medina, con paseo tras el navideño aroma de sus productos y nos desplazamos para almorzar en La Línea, ciudad en la que nunca habíamos estado y de la que salimos bastante contentos.

El año pasado, 2015, retomamos la idea de los Encuentros y nos fuimos al Bosque, donde pasamos un “finde lúdico-cultural” muy completo, con almuerzo final en Jerez y aunque el programa fue ajustado, ahora cuando nos enteramos del “tercer premio mundial” de un queso de oveja merina grazalemeña elaborado por El Bosqueño, nos apresuramos a decir eso de “…ahí fuimos nosotros…”

Los antecedentes facilitaron la repetición de la jugada, de modo que en el presente Noviembre de 2016 hemos renovado la experiencia, con visitas a Rota y Sanlúcar, garbeo en Jeep por el Coto de Doñana y posterior almuerzo de despedida en el Puerto Sta María. Programa currado minuciosamente por los amigos Casto y Juaqui, lo que garantizaba el éxito del evento.

Sabado 19:La excursión se resintió por las ausencias de María Jesús, don Mario, Carlos Spínola, Luis Baltar y José Mª Rosso, aunque se palió, “en parte” con la incorporación de distintos amigos, algunos novatos en nuestras excursiones, hasta contabilizar 29 personas, que a primera hora del sábado 19, circulábamos en un bus amarillo chillón por Chiclana, Cádiz, Pto Real, en dirección hacia la Finca BUCARITO, empresa familiar pionera en su actividad en el municipio de Rota, dentro del sector agroalimentario. Muy amena, completa y didáctica resultó la visita de sus instalaciones, dotadas de la última tecnología, que nos sorprendió con una diversidad de productos, destacando la elaboración de quesos y de los productos cárnicos del cochino. Destacar también el aperitivo ofrecido como colofón de la visita, con calidad y variedad, lo que nos ayudó a elegir las compras habituales.

Dirección Sanlúcar, y por las habituales prohibiciones de circular vehículos grandes, nos tragamos una caminata que ayudó a equilibrar la dieta y llegar con hambre al hotel, un caserón antiguo con decoración de la época, restaurado con reconversión en la Posada de Palacio, con diversidad de opiniones (quizás lo más protestado fue el frío –a pesar de la calefacción- en habitaciones de tamaños dispares) y lugar donde asienta el Gastrobar El Espejo, que era nuestra referencia para celebrar el almuerzo.

Lo más negativo de esta pitanza, fue con diferencia, el salón en el que nos ubicaron -casi con calzador- y que nos obligó a comer encogidos. El servicio diligente pero escaso y superado a lo largo de una comida más bien larga que hacía más ostensible lo comentado. Como anécdota, comentamos con el encargado/chef, la circunstancia del espacio con platos de diseño modernista, que invadían el área escasa de los comensales. No obstante, el almuerzo gustó en conjunto, aunque lo relatado restó brillantez al conjunto. De los entrantes, destacamos los “tiraditos de lubina” con muy buen aliño de fruta de la pasión. Armónico y curioso el conjunto de los “salmonetes con quinoa y verduras asadas”, resultando convincente el “jarrete de ternera estofado” con una muy buena crema de boniato. El postre, “sopa de chocolate blanco con palo cortado y bizcocho de sésamo negro”, convenció y nos dejó un buen sabor de boca, que obliga a repetir la experiencia con más espacio y menos agobio. Buena relación calidad/precio con el tinto habitual de la Tierra de Cádiz.

Tarde libre, sin contabilizarse el número de ronquidos en la obligada siesta según circunstancias. La cena fue libre, con gran variedad según contaban y nosotros nos apañamos con gambitas y langostinos y unas tortillitas de camarones (dieta sanluqueña) en la Plaza Cabildo. La cuesta de Belén, con meta en nuestro alojamiento, se subió con dignidad, a pesar de alguna que otra saeta, que superamos bien.

Domingo 20: ¡Oído Cocina! Y a las 8.30 horas, desayuno colectivo y habitual en los hoteles, que calma la hambruna y acompaña en buen maridaje el devenir de pastillas, comprimidos y/o cápsulas, de la más variable necesidad. Tras la clásica despedida de la pensión, caminata de vuelta hacia el Bus (Ismael, magnifico profesional al volante), que nos dejó prácticamente en DOÑANA, previo crucero en barcaza por el Guadalquivir. Excursión en Jeep de 10-15 personas, avistando a los animales que estaban dicha mañana de guardia…léase gamos, ciervos, jabalís con sus jabatos, liebres…en un paraíso natural.

Finiquitado el paseo, dirección Puerto de Santa María, nos dirigimos hacia el Restaurante Los Rescoldos, conocido por anteriores visitas que gustaron en su día. De entrada, nos acomodamos en 3 hermosas mesas, con una amplitud poco habitual en los tiempos que corren, y que agradecimos más que nunca, tras la experiencia sanluqueña. Con un Servicio esmerado y diligente, se inició el menú diseñado por el cocinero y amigo Joaquín Ramírez, con un conseguido “Paté de perdiz con setas y tostas” que fue bien recibido gustando mucho, al igual que los clásicos “Pimientos del piquillo con rellenos de retinta y setas con salsa romescu” que maridaban muy bien con el Rioja de la casa (Crianza-2013) de Cune. En conjunto, la “Crema de galeras al Brandy” no pasó desapercibida, por su densa textura y potente aroma a marisco. Con buen ritmo llegaron los platos, la “Merluza rellena de Txangurro” muy bueno el punto de fritura así como la combinación de sabores tan dispares en una generosa ración, en el apartado marinero, frente al cárnico, representado por “Presa ibérica con salsa de amontillado” de grasa y tierna textura con aceptable paladar. La habitual calidad de sus postres, fue bien representada por un dulce “Bizcocho de canela con helado de vainilla”, que cerró con gusto una conseguida comanda, con una buena relación calidad/precio, que permite recomendarlo a las amistades.

Tras el exitoso almuerzo, de vuelta al Bus amarillo, contentos por el desarrollo de la excursión, tan bien preparada y currada por Casto y Joaquín, que incluso para rematar la faena, hasta ganó el Cádiz. ¡Hay quién de más!

¡Buen Provecho!

J.M. Pérez Moreno - GGG-XXXI