RESTAURANTE "CASA RAFAEL" (Cádiz, Junio 2026)

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Uno de los sitios donde mejor tratan el pescado en Cádiz (además de las chacinas, carnes, verduras …),

Tras un tiempo sin acudir en grupo a Casa Rafael, se decidió visitar uno de los sitios donde mejor tratan el pescado en Cádiz (además de las chacinas, carnes, verduras …), y como continuación de los fastos por el cuarenta aniversario del Grupo. En esta ocasión nos acompañó como invitado estelar el gran Pepe Monforte, testigo (e intérprete) de muchos otros acontecimientos del GGG.

Por diversas razones, ni Joaquín, ni Juanjo, ni Jesús pudieron estar con nosotros, pero los esperamos para las próximas ocasiones con los brazos abiertos. En cualquier caso, estuvimos bastante cómodos a pesar de tratarse de un local algo estrecho, y es que nosotros ya tenemos una larguísima tradición de baches y bujíos y no nos asustamos de nada, sobre todo porque este tipo de sitios permite la interacción con los participantes de otras mesas en un ambiente festivo y de camaradería.

Como hubo que esperar a algún compañero que llegaba con retraso, comenzamos con las sempiternas cervecitas y copas de palo cortado, hasta que empezaron a llegar algunos aperitivos, de los que dimos buena cuenta, sin perjuicio de ir guardando algún platito para los rezagados, a los que, por supuesto, no íbamos a dejar sin comer ¡Habrase visto!

Esos aperitivos consistieron en unos chicharrones de muy buen ver, quizás un pelín secos, pero que se comían con bastante decencia; también unas ensaladillas de aguacate con atún marinado que hicieron las delicias de los comensales; y terminando con unas tostadas con panceta de grandísima categoría dentro de su simplicidad.

Y aquí se acabó todo lo que no viniera del mar, porque unos estupendos alistados a la plancha dieron inicio a la suculencia marinera, que continuó con unos langostinos del mismo talante y calidad.

Después ya llegó la procesión de frituras, principiando con unas pijotas muy frescas y unos boquerones muy clásicos, que dieron paso a los consabidos calamares que nunca deben faltar, para terminar con una maravillosa fritura de salmonetes de mediano tamaño, con su carne tersa y suave deshaciéndose en la boca.

Para finalizar con la parte salada, nos sirvieron un sabroso arroz negro de chocos, que ya nos dejó a todos al límite, dando colofón a un simpático almuerzo.

A todo lo largo de la comida nos acompañó un fresco y floral albariño de Rías Baixas, el Lusco 2025, de las bodegas Pazos de Lusco, que combinó admirablemente con los mariscos y pescados que consumimos.

La parte dulce llegó de la mano de un surtido de bizcochos, torrijas y tocinos de cielo que dieron un cierre suave al ágape.

Y así transcurrió la comida, entre bromas y anécdotas con los camareros y Rafael, el alma mater del establecimiento, con muy buen ambiente y ya pensando la próxima salida, en la que esperamos estar cerca del pleno de asistentes, que ya es hora.

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